NATILLA COLOMBIANA

La natilla es uno de los primeros platos que se me vienen a la cabeza cuando pienso en la Navidad. Es definitivamente el plato que no puede faltar en las novenas y en las demás reuniones de esta época en Colombia. Es muy común comerla con buñuelos y hojaldras, entre otras cosas, en nuestro querido “plato navideño”.
Un poco de historia sobre la natilla colombiana
La natilla es el resultado de una mezcla de mundos. La leche y la canela llegaron con los españoles, la panela viene de la caña de azúcar que se sembró en nuestras tierras, y el maíz, que siempre ha estado en nuestra cocina, aporta el almidón que la espesa.
Su temporada empieza con el Día de las Velitas, el 7 de diciembre, y se queda en la mesa durante las novenas hasta que termina el año. Más que la receta en sí, lo que la hace especial es el momento de prepararla: una persona revolviendo sin parar con la cuchara de madera y los demás alrededor, probando para decidir si ya está en su punto o todavía le falta algo.

Cada región y cada casa le da su toque. En la costa es común que lleve coco, mientras que en el interior la panela le da ese color oscuro y ese sabor acaramelado. Algunas familias le agregan clavos, ralladura de naranja o limón, o uvas pasas. Por eso la natilla es mucho más que un postre: es una excusa para reunirse y una forma de que las recetas pasen de una generación a otra.
Eventualmente, este postre se industrializó y se volvió normal comprarlo en caja para prepararlo en casa, incluso en diferentes sabores. Pero hoy te quiero enseñar que se puede hacer fácil y con ingredientes muy comunes que puedes encontrar en Alemania.
Ingredientes:
(Aprox. 10 porciones)
1 litro de leche
180 g de almidón de maíz
220 g de panela (o al gusto)
4 clavos
4 astillas de canela
1 cda de mantequilla
Canela en polvo para decorar (opcional)
Preparación
Separa la leche. Saca 2 tazas de la leche y mézclalas con el almidón de maíz. Reserva.
Infusiona la leche. Agrega la leche que sobró a una olla, junto con las astillas de canela, los clavos y la panela. Revuelve para disolver la panela y calienta a temperatura media-alta, hasta justo antes de que hierva. Apaga, tapa y déjala reposar 10 minutos.
Agrega la mezcla con el almidón. Saca las astillas de canela y los clavos. Vuelve a encender la estufa a fuego medio-alto y agrega a la leche con panela la mezcla con el almidón. A partir de aquí debes revolver constantemente para evitar que se formen grumos, raspando las paredes y el fondo de la olla para que no se pegue. Poco a poco vas a notar que la natilla se espesa.

Agrega la mantequilla. Cuando empiece a espesar, añade la mantequilla y sigue revolviendo. Vas a notar un tipo de burbujas densas: ahí la natilla está lista.
Pasa al molde. Viértela inmediatamente en un molde. Puedes refrigerarla para que esté lista más rápido.
Sirve. Desmolda y, si quieres, decora con canela en polvo.

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